El damasco, una fruta también reconocida como albaricoque, surgió en Asia. Cuenta con una forma redonda, de color naranja, aterciopelada y un atractivo sabor dulce. Si bien es un fruto parecido al durazno, es destacado de forma propia por sus diversas ventajas para la salud, entre estas, para una buena visión.

En primer lugar, los damascos son ricos en diversas vitaminas, las que contribuyen a mantener y mejorar la salud de los ojos. Asimismo, ayuda a la prevención de condiciones asociadas al envejecimiento visual como la degeneración macular asociada a la edad.

La degeneración macular asociada a la edad es una condición progresiva que afecta a la mácula – zona central de la retina -, impidiendo la visión central e interfiriendo en actividades cotidianas, tales como leer o conducir. Esta puede derivar en la ceguera total.

Por otra parte, el fruto cuenta con alto contenido de minerales, lo que significa que son beneficiosos para cuadros anémicos, tuberculosis, toxemia y asma.

Además, son ricos en vitamina A, por lo que son positivos en la eliminación de espinillas y otros trastornos de la piel. Asimismo, poseen licopeno, una sustancia que ayuda a la prevención del cáncer y la protección del colesterol LDL de la oxidación, lo que ayuda a prevenir enfermedades del corazón.

  • El damasco también cuenta con las siguientes ventajas:
  • Ayuda a la destrucción de parásitos intestinales.
  • Contribuye a la eliminación de cálculos biliares.
  • Por su gran contenido en vitamina, ayuda a la prevención del cáncer en los órganos cubiertos por tejido epitelial.
  • Brindan altas cantidades de fibras, lo que mejora el funcionamiento del colon y el aparato digestivo.

De esta manera, el damasco es una excelente alternativa para incorporar en la dieta y cuidar la salud general y visual. Además, puede servirse en diversas formas.

 

 

 

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